La otra navaja de Buñuel

La asociación entre “navaja” y “Buñuel” nos lleva inmediatamente a las primeras imágenes de Un perro andaluz, con esa navaja de afeitar cortando un ojo, convertida en uno de los iconos del surrealismo. Pero no es la única vez en que el director aragonés demostró su afición a provocar recurriendo a las armas blancas. Volvió a hacerlo en Viridiana, una de sus películas más perseguidas, prohibida en España durante la dictadura y sin estrenar en nuestras salas comerciales hasta 1977, dieciseis años después de su rodaje.

La navaja-crucifijo era conocida también como "navaja de monja".

Navaja-crucifijo que se conserva en el Museo de la Cuchillería de Albacete.

La navaja que aparece en Viridiana es un modelo muy común que se fabricaba en Albacete y tenía la particularidad de que el mango era un crucifijo. Era de pequeño tamaño y durante la primera mitad del siglo pasado su uso fue muy habitual entre los clérigos de esta región manchega, hasta el punto de que se la conocía como “navaja de monja”.

Dado el carácter irreverente de Buñuel se comprende que le llamara la atención un objeto que combina religión y violencia con tanta naturalidad  y que le diera un breve papel en Viridiana.

Navaja-crucifijo utilizada en Viridiana.

La navaja-crucifijo tiene una presencia muy fugaz en una escena de Viridiana.

La escena con la navaja-crucifijo muestra a Jorge (Paco Rabal) haciendo inventario de algunas cosas que le ha dejado su padre (Fernando Rey) al morir. Jorge está sentado en una mesa camilla, y en un momento dado, repara en un crucifijo que hay sobre la mesa y descubre que esconde una hoja de navaja. La abre y sonríe ante las debilidades fetichistas de su padre. Y ahí termina el fugaz protagonismo de la navaja-crucifijo. En otras circunstancias habría sido un simple detalle de atrezzo, pero su presencia en Viridiana  parece que multiplicó su “peligrosidad”.

Algunos periódicos bautizaron a Buñuel, como el “blasfemo de las orejas grandes”

Buñuel

Las alusiones a la religión fueron una constante en la obra de Buñuel

Lo cierto es que Buñuel debía suponer que el objeto iba a molestar a la estricta mirada de los censores franquistas, porque evitó referirse a él cuando les presentó el guión de Viridiana (tampoco detallaba la famosa parodia de la Última Cena, protagonizada por el grupo de mendigos).

Lo que no imaginaba el director de Calanda es que esas omisiones, sumadas a algunas triquiñuelas para colar la película en el festival de Cannes, en 1961, y al hecho de que finalmente obtuviera la Palma de Oro, desencadenarían la furia de la Iglesia y del régimen. El diario del Vaticano l’Osservatore Romano, calificó la película de “impía y blasfematoria” y la prensa católica de todo el mundo cargó contra el director aragonés, con titulares como el de un diario brasileño que lo describía como “el blasfemo de las orejas grandes”.

En España, la batería de medidas que vino a continuación convertirían el “caso Viridiana” en uno de los episodios más virulentos protagonizados por la censura franquista.

El consejo de ministros, presidido por Franco, acordó prohibir la película y cualquier referencia a ella en la prensa española, se iniciaron presiones diplomáticas para evitar su exhibición en otros países y se emprendió una operación de acoso y derribo contra la productora española de Viridiana (Uninci), que acabó por llevarla a la ruina.

La fabricación de la navaja-crucifijo se prohibió a raíz de la aparición de este objeto en Viridiana

En el colmo del disparate, la guerra total contra Viridiana, llevó entre otras medidas a que la Iglesia prohibiera la fabricación de la navaja-crucifijo y que se retirara el utillaje al único artesano que seguía realizando este tipo de piezas en Albacete y que terminó por cerrar su taller. Desde entonces, el objeto se ha convertido en una cotizada pieza de coleccionista y solamente se puede ver en alguna vitrina, como las del Museo de la Cuchillería de Albacete.

Buñuel, en una entrevista que publicó el diario francés Le Monde, el 1 de junio de 1961, en plena polvareda por la prohibición de la película se refería así a la dichosa navaja: “Se me ha criticado por haber mostrado una navaja en forma de cruz. Estas se encuentran por todas partes en España y yo he visto muchas en Albacete. Mi hermana, que es muy piadosa, ha visto un día a una monja que se servía de estos pequeños cuchillos para pelar manzanas. Por lo tanto, no he sido yo quien ha inventado el Cristo “en forma de navaja”. Solo la fotografía hace resaltar la malicia y el carácter surrealista de un objeto fabricado inocentemente y en serie

Cartel prohibido y cartel autorizado de Viridiana

En la primera versión del cartel de Viridiana (izquierda), realizado por Iván Zulueta en 1977, todavía se prohibió la presencia de la navaja-crucifijo

Los coletazos de la furiosa persecución contra la navaja-crucifijo llegaron hasta 1977, momento del estreno de Viridiana en las salas españolas, prohibiendo la presencia del objeto en los carteles que había diseñado Iván Zulueta.

La censura del momento, a pesar de estar en fase terminal, vetó una versión del cartel en el que asomaba el mango de la navaja con los pies de Cristo y obligó al diseñador a cambiarla por un modelo común. La navaja-crucifijo seguía siendo demasiado hiriente para permitir que figurara en la publicidad de Viridiana.

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Una respuesta a “La otra navaja de Buñuel

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