El documental en China pide oxígeno

El documental en China está siendo una de las víctimas de la creciente deriva autoritaria del gobierno. El ejemplo más reciente es Under the Dome (Bajo la cúpula), realizado por la periodista china Chai Jing y consagrado a los altísimos niveles de contaminación que respiran sus compatriotas.

Su contenido, muy riguroso, ha levantado un considerable dolor de cabeza a las autoridades, que han optado por la fórmula tradicional en estos casos: si alguien ofrece un testimonio fiel y documentado sobre la gravedad de un problema, acabemos con el testimonio.

La autora del documental Under the Dome, durante la presentación del mismo

Chai Jing, la autora de Under the Dome, durante la presentación del documental

De momento, el gobierno ha prohibido la difusión de Under the Dome en los principales portales de internet del país, después de que se convirtiera en un fenómeno masivo con más de 200 millones de visitas en muy pocos días, seguidas de comentarios, debates y entrevistas a su autora, una reportera de la televisión oficial china.

“Under the Dome” está bloqueado en los portales chinos de internet

Desde hace unas semanas, Under the Dome tiene el acceso bloqueado incluso en Youtube y cuando algún ciudadano se asoma a los principales portales del país, como Youku, Tencent o Weibo, y teclea el título del documental se encuentra con un mensaje de error.

Yo he hecho la prueba en la versión española del People’s Daily (El diario del pueblo), principal órgano de difusión del Partido Comunista Chino y me he encontrado con la frase recurrente en estos casos: La búsqueda no obtuvo ningún resultado.

¿Que es lo que hace particularmente “inoportuno” el documental de Chai Jing? Pues algo en apariencia muy razonable: señalar que el cacareado modelo de crecimiento económico del país está costando la salud de sus habitantes. La “cúpula” a la que hace alusión el título, no es otra cosa que la densa nube de humo y partículas en suspensión que están respirando más de 600 millones de personas y cubre varias provincias chinas.

La contaminación en China ha sido bautizada oficialmente como “neblina”

Under the Dome, que dura más de una hora, es una radiografía de los niveles de polución atmosférica que soporta el país asiático y que son catorce veces más altos que los estándares fijados por sus propios gobernantes, ya de por sí bastante generosos. Solo en Pekín, durante el 2014, la contaminación superó los límites durante 175 días.

Una imagen de la polución

La contaminación que cubre las ciudades chinas tiene su origen en la quema de combustibles fósiles

El origen de dicha contaminación es la quema de combustibles fósiles, especialmente un carbón de ínfima calidad conocido como “chatarra” que produce gran cantidad de dióxido de azufre y está asociado a la aparición de numerosos tipos de cáncer. China quema más carbón que el resto de los países de mundo juntos y se emplea de forma masiva para el funcionamiento de centrales eléctricas, fundiciones y fábricas de cemento, acero… Lo que inevitablemente convierte la contaminación en China en la cara más indigesta de su política económica.

La respuesta del gobierno a un problema de esa magnitud no puede ser más deplorable. Además de prohibir Under the Dome, la contaminación se ha convertido en materia reservada y ha sido bautizada oficialmente con el poético eufemismo de “neblina”.

El documental “China”, de Antonioni, estuvo prohibido durante 32 años

Mao y Antonioni

Al gobierno de Mao no le gustó la visión de Antonioni sobre China

Por lo demás, no es la primera vez que un documental famoso se topa con el veto de las autoridades chinas. Rebuscando entre mis libros me he encontrado con una curiosa historia, la del documental Chung Kuo, China, realizado por Antonioni en 1972 viajando libremente por el país, y que fue prohibido durante más de 30 años.  El contenido no gustó al gobierno– aun bajo la presidencia de Mao–, entre otras razones por “la repugnancia de Antonioni a rodar escenas soleadas y su preferencia marcada por los cielos nubosos y los días de lluvia“.

Y eso que todavía no había llegado la “neblina”.

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Una respuesta a “El documental en China pide oxígeno

  1. La catástrofe de Tianjin, los efectos que está produciendo sobre la población y la implacable política de silencio del gobierno chino demuestra que las malas políticas medioambientales y la censura crean un cóctel indigerible. El cierre de decenas de páginas web y la entrada a saco de las autoridades en las redes sociales no va a evitar que la población sufra problemas de salud, cuya gravedad forma parte del secretismo oficial. La respuesta de los dirigentes chinos no puede ser más bochornosa y merece la condena internacional.

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