Usted tiene derecho a no guardar silencio

Un amigo me manda el enlace del Museo Virtual de la Censura, creado por la fundación libanesa March (nada que ver con la fundación española del mismo nombre) para denunciar las limitaciones a la libertad de expresión en este país. Con el lema You have the right not to remain silent (Usted tiene derecho a no guardar silencio), la fundación, encabezada por la activista Lea Baroudi, ha decidido plantar cara a las decisiones de los organismos censores, que se aplican con tesón y arbitrariedad, desde 1921, a todo lo que se lee, oye y ve en el Líbano.

Una iniciativa de la fundación libanesa March

El Museo Virtual de la Censura refleja los problemas de la libertad de expresión en el Líbano.

La iniciativa es interesante por varias razones. La primera, porque nace en una región muy conflictiva: Líbano hace frontera con Siria y con Israel, nada menos. Y la segunda porque es una muestra de activismo que ha puesto el foco en las formas “clásicas” de cultura en un momento en que las protestas contra la censura parecen estar monopolizadas por la libertad de expresión en la red.

Lo menos censurado en Líbano es internet

Curiosamente, lo menos censurado en el Líbano es internet y ese hueco lo ha sabido aprovechar el Museo Virtual de la Censura para reunir un largo inventario de prohibiciones: acontecimientos (conciertos, festivales de rock…), libros (entre ellos el cómic Persépolis o Los diarios de Ana Frank), obras de teatro, manifestaciones artísticas de todo tipo (incluyendo graffitis), programas de televisión, discos y, por supuesto, películas.

Según decía Lea Baroudi en una conferencia de 2012, el problema de la censura en Líbano es la cantidad y variedad de organismos que intervienen: Seguridad Nacional, el Ministerio de Información, el Ministerio del Interior, la Comisión de Censura Cinematográfica, el Consejo Nacional de Medios Audiovisuales, e incluso el Consejo de Ministros, entre otros. Y a ellos se suman, añade la activista, los partidos políticos, y las embajadas extranjeras.

Lea Baroudi.

Lea Baroudi es una de las promotoras de la Fundación March.

Con todo, Baroudi opina que la censura más fuerte corresponde a la religión y que se reparte a partes iguales entre el centro de Información Católica y el centro musulmán Dar El Fatwa, que presionan para prohibir todo aquello que afecta a sus creyentes.

“La vida es bella” fue vetada porque el protagonista es judío

El resultado de esa carrera de obstáculos es una larga lista de películas prohibidas que se remonta a los años 40. En los 50 y 60 se prohibieron varios títulos del actor y director Jerry Lewis por su origen judío, y en 1970 sucedió lo mismo con Manhattan, por considerar a Woody Allen un director pro-sionista. Incluso El Gran Dictador de Chaplin tuvo problemas por su trato “condescendiente” con los judíos y la misma razón llevó a prohibir películas como La vida es bella, de Roberto Benigni, El huevo de la serpiente, de Bergman o El último metro, de Truffaut.

Cartel de La vida es bella

La vida es bella no superó la censura libanesa porque el protagonista (encarnado por Benigni) era judío.

La censura libanesa es especialmente sensible a la presencia judía en el cine, pero sus vetos son una muestra del amplísimo abanico con el que actúan los censores desde hace décadas y que les ha llevado a prohibir películas tan dispares como Superman, Entre tinieblas, La batalla de Argel, La semilla del diablo y un largo etcétera. Sólo entre 2013 y 2014 se retiraron de las tiendas colecciones de Dvds de cineastas tan variopintos como Amodóvar, Billy Wilder o Robert Altman. También cajas con diferentes títulos de Peter Sellers, Audrey Hepburn, Robert Redford, Steve McQueen o Marilyn Monroe, ésta última por incitar a la homosexualidad (imagino que por el “travestismo” de Jack Lemmon y Tony Curtis en Con faldas y a lo loco).

Cartel de Entre tinieblas.

Entre tinieblas y su retrato de la vida en un convento no gustó a los censores libaneses.

El Museo Virtual de la Censura tiene su origen en un incidente que sufrió en 2013 el cineasta y dramaturgo Lucien Bourjeily (Líbano 1980), que creó una sátira teatral titulada Bto2ta3 Aw Ma Bto2ta3 (¿Pasará, no pasará?) en la que escenificaba un día en la Oficina de Censura haciendo hincapié en la incertidumbre de un artista ante las decisiones de los censores.

Imagen de Bto2ta3 Aw Ma Bto2ta3

Imagen de la obra teatral Bto2ta3 Aw Ma Bto2ta3  (¿Pasará, no pasará?) que inspiró la creación del Museo de la Censura.

La obra se representó en varias universidades libanesas, con excelente acogida entre los jóvenes, pero cuando Bourjeily intentó llevarla ante un público más amplio,fue prohibida con el argumento de que su intención artística era “indigna” y “solo contenía alucinaciones difamatorias”. Algunos meses después, Bourjeily vio cómo se le retiraba su pasaporte.

Semejante arbitrariedad fue una fuente de inspiración para la Fundación March y su Museo Virtual, que (visto lo visto) debería servir de ejemplo a muchos países.

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Una respuesta a “Usted tiene derecho a no guardar silencio

  1. Mentiras, manipulación del lenguaje, dobles caras, manipulaciones, represión de la ley mordaza… ¿a que me suena todo esto?. No les des ideas que igual deciden que la supresión de la censura no cumpla cien años , por nuestro bien, naturalmente.

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