Gaffitis y latigazos

A lo largo de este mes de noviembre un tribunal iraní decidirá si mantiene o conmuta la pena de seis años de cárcel y 223 latigazos para el director Keywan Karimi por su documental Writing on the City (Escribiendo en la ciudad).

La osadía de este director de treinta años ha sido filmar los testimonios que los iraníes fueron dejando sobre los muros de Teherán entre 1979, cuando se produjo la caída del Sha y la Revolución Islámica, y 2009, cuando el país se vio sacudido por una corriente reformista que cuestionaba la hegemonía conservadora de los ayatolás y la reelección de Mahmoud Ahmadinejad.

Karimi, pendiente de juicio en Irán

El director iraní Keywan Karimi

No comprendo lo que me sucede”– ha declarado el cineasta– “De momento soy libre. Puede que mañana me arresten o que el gobierno se replantee mi condena si hay una movilización internacional. Estoy preparado para todo”.

En un Estado sometido en un fuerte control político y religioso, los graffitis se han ido convirtiendo en una de las expresiones más espontáneas de los sentimientos y las contradicciones del pueblo iraní, pero Karimi se ha limitado a reflejarlos con la mirada de un testigo, sin subrayados ni juicios de valor. “Me limito a levantar testimonio sobre mi país y mi vida”, afirma.

El acoso a Writing on the City empezó tras el Festival de San Sebastián de 2013

La pesadilla de Writing on the City comenzó en el Festival de San Sebastián de 2013, cuando Karimi mostró un avance de su documental. Meses después, la policía le detuvo en su casa de Teherán y le requisó los discos duros con todo el material que había grabado, incluyendo imágenes de las protestas de 2009 contra la continuidad del ultraconservador Mahmoud Ahmadinejad. Más tarde, los discos duros le fueron devueltos, pero vacíos.

Writing on the City

El documental de Karimi recorre los testimonios de los graffitis sobre los muros de Teherán.

No es la primera vez que este cineasta se enfrenta a las autoridades de su país. También tuvo conflictos por su cortometrajes Broken Border (Frontera rota) y The Adventure of the Married Couple (La aventura del matrimonio), ésta última visible en Vimeo, que muestran distintos aspectos de la vida en el Irán actual. Ambos trabajos fueron premiados en festivales internacionales y le acarrearon problemas a su vuelta. Pero eso no parece haber acobardado al director. “No puedo irme de aquí” –asegura– “Es mi país, mis películas son sobre mi país. Es mi deber, como cineasta y como activista, quedarme aquí“.

Alí Jamenei, máxima autoridad religiosa del país

El todopoderoso ayatolá Alí Jameneí parece recelar de los “peligros ” del cine.

Rodar en Irán empieza a ser un acto de heroísmo

Rodar películas se está convirtiendo en una actividad casi heroica en un Irán dominado por un explosivo cóctel de consumo y religión, y encarnado por el todopoderoso ayatolá Alí Jameneí. El líder religioso tiene siempre la última palabra y parece considerar el cine como una peligrosa influencia cultural de Occidente.

Otro sonado caso de persecución y resistencia es el que está protagonizando el director Jafar Panahi, cuyo Taxi Teherán fue premiado con el Oso de Oro en el pasado Festival de Berlín. La película, recién estrenada en España, se realizó en la clandestinidad porque Panahi, encarcelado en varias ocasiones, tiene prohibido rodar durante los próximos 20 años.

La hermosa película de Panahi narra una jornada en el interior de un taxi conducido por el propio director y es un valiente alegato contra la censura y la dificultad para abordar el presente en Irán. Resulta especialmente emotiva la conversación entre Panahi y su pequeña sobrina, aleccionada por la maestra para que evite mostrar la “realidad real”. Consecuentemente, mientras Taxi Teherán se exhibe en las pantallas de medio mundo, tiene su distribución prohibida en las salas iraníes.

 

 

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Una respuesta a “Gaffitis y latigazos

  1. Una más. Aquí los latigazos se sustituyen por las presiones a las distribuidoras para que no se pueden ver las películas. Difícil de demostrar y, además, ninguna ONG recoge firmas para proteger a los cineastas.

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