Una palabra por cada latigazo

La actualidad manda y, a veces, de forma sonrojante. El cineasta iraní de origen kurdo Keywan Karimi se enfrenta a la pena de 223 latigazos y un año de cárcel, ratificada por las autoridades de Teherán como “castigo” por haber rodado Writing on the City. Este documental, al que ya me referí en un artículo anterior y que hace un recorrido por mensajes y grafitis que han aparecido en los muros del país, ha sido catalogado como propaganda antigubernamental y un “insulto a la santidad”. De momento, la respuesta a este brutal desatino han sido numerosas protestas internacionales, la última del Festival de Cine de San Sebastián, que ha denunciado al gobierno iraní por “permitir atrocidades como ésta”. Otra expresión de rechazo es el documental 223 Words, en el que otros tantos cineastas de todo el mundo escogen una palabra de apoyo al joven director. Una por cada latigazo. El documental se puede ver en Vimeo.

Basilio Martín Patino interviene en apoyo de Karimi

El director español Basilio Martín Patino es uno de lo numerosos cineastas que han expresado su apoyo a Karimi en 223 Words.

 

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Señales de alarma

En las últimas semanas asistimos a una alarmante proliferación de casos que han convertido la actividad cultural en este país en una gigantesca diana. Dos titiriteros van a parar a la cárcel acusados de apología del terrorismo por un cartel y un espectáculo claramente paródicos. La acusación, disparatada y manipuladora, llegó a ser recogida por los principales medios internacionales; The Independent, Libération, el Financial Times, Le Monde, la CBS y el mismísimo New York Times, entre otros muchos, abordaron el asunto en crónicas que dejaban entrever el desconcierto de sus corresponsales.

Dani Rovira, en los Goya de 2106

Dani Rovira, tras la presentación de los Goya, se lamentó de sufrir un “linchamiento” en las redes sociales.

Tras varios días de histeria inquisitorial, el caso se desinfló a gran velocidad, pero el daño ya estaba hecho.

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