Los juegos del hambre (y los juegos del hombre)

Todos los fundamentalismos religiosos tienen una fijación común: el sexo. Y más en particular el femenino. Creo que el porqué no es ningún misterio. En los cimientos del estrecho mundo ultraconservador, el sexo asoma como una asequible vía de escape a la libertad. Y ya se sabe que la libertad es lo contrario al pensamiento único, reglado y monolítico. Así que para los ortodoxos de cualquier credo y pelaje, el sexo invoca peligrosas fuerzas, desata fantasías apocalípticas y amenaza con la pérdida del control. Y la mujer es la principal instigadora de esa amenaza.

Este preámbulo viene a cuento por la noticia de la extraña mutación que ha sufrido el cartel de Los juegos del hambre 4 en algunas ciudades sometidas al gobierno israelí. En varios lugares del país, el cartel original sólo ha conservado el fondo del pájaro en llamas porque los distribuidores del film en Israel decidieron eliminar a Jennifer Lawrence para no molestar a la comunidad judía ultraortodoxa.

Jennifer Lawrence desaparece del cartel. de Juegos del hambre.

El cartel de Los juegos del hambre 4, y su versión difundida en algunas localidades de Israel.

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