La otra navaja de Buñuel

La asociación entre “navaja” y “Buñuel” nos lleva inmediatamente a las primeras imágenes de Un perro andaluz, con esa navaja de afeitar cortando un ojo, convertida en uno de los iconos del surrealismo. Pero no es la única vez en que el director aragonés demostró su afición a provocar recurriendo a las armas blancas. Volvió a hacerlo en Viridiana, una de sus películas más perseguidas, prohibida en España durante la dictadura y sin estrenar en nuestras salas comerciales hasta 1977, dieciseis años después de su rodaje.

La navaja-crucifijo era conocida también como "navaja de monja".

Navaja-crucifijo que se conserva en el Museo de la Cuchillería de Albacete.

La navaja que aparece en Viridiana es un modelo muy común que se fabricaba en Albacete y tenía la particularidad de que el mango era un crucifijo. Era de pequeño tamaño y durante la primera mitad del siglo pasado su uso fue muy habitual entre los clérigos de esta región manchega, hasta el punto de que se la conocía como “navaja de monja”.

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