El Greco y los nuevos inquisidores

El cuarto centenario de la muerte de El Greco, que se viene celebrando en Toledo con el proverbial lucimiento de la clase política (basta recordar el pique entre el ministro Wert y la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, en los actos inaugurales), me permite desempolvar una historia jugosa y muy oportuna.

Se refiere a una película sobre el pintor, rodada en 1964, aprovechando el 350 aniversario de su muerte. Estábamos en plena dictadura y el “predemócrata” Manuel Fraga era ministro de Información y Turismo. El año anterior, el régimen franquista había sido vapuleado en todo el mundo tras las ejecuciones de Julián Grimau, Enrique Granado y Joaquín Delgado. Franco volvía a consolidar su merecida fama de tirano con las manos llenas de sangre y el cine no era ajeno a ese momento, como ya he contado en el post sobre El verdugo.

La intervención de la censura convirtió un alegato contra la Inquisición en una historia de amor

La intervención de la censura convirtió un alegato contra la Inquisición en una simple historia de amor

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Fellini, pecador público

Cuentan las crónicas que el 5 de febrero de 1960, cuando Federico Fellini y Marcello Mastroianni asistían al estreno de La dolce vita en un cine de Milán, estuvieron a punto de ser golpeados por un grupo de espectadores enfurecidos. Se libraron por los pelos, pero uno de los asistentes escupió a Fellini a la cara, mientras a Mastroianni le caían improperios como “cretino”, “calavera” y “comunista”.

La famosa escena del baño de Anita Ekberg en la Fontana de Trevi

La escena de Anita Ekberg en la Fontana de Trevi incendió los ánimos de los vigilantes de la moral, antes de convertirse en un icono de la historia del cine

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El primer beso y el primer escándalo

La primera vez que ví el corto The May Irwin Kiss (El beso de May Irwin), rodado en 1896, no podía creer que algo así hubiera escandalizado a nadie. Pero esta escena de 20 segundos en la que un hombre y una mujer maduritos terminan dándose un beso bastante remilgado, provocó una verdadera conmoción en la moral victoriana de la época. Y también tuvo mucho éxito.

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El Festival de Cannes y el túnel del tiempo

El cartel promocional del reciente Festival de Cannes, dedicado a la película A New Kind of Love y a la pareja protagonista Paul Newman-Joanne Woodward, que además eran matrimonio en la vida real, me ha hecho recordar la mojigata intervención de la censura cuando se estrenó esta comedia romántica en la España de Franco, en 1963.

Cartel Cannes

Paul Newman y Joanne Woodward, en el beso que inspiró el cartel del Festival de Cannes

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Casablanca tuvo que esperar

Desde la Guerra Civil hasta la caída del nazismo, en 1945, Alemania tuvo una posición hegemónica en el cine que se proyectaba en nuestro país. El origen de esa situación de privilegio fue un acuerdo de colaboración cinematográfica entre la España de Franco y la Alemania de Hitler, firmado en noviembre de 1938, pocos meses antes de terminar la Guerra Civil, y que tendría una enorme repercusión en los años posteriores.

Bogart y Bergman: encuentro en el Café de Rick

Casablanca se demoró en España porque no era favorable a la causa nazi

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La otra navaja de Buñuel

La asociación entre “navaja” y “Buñuel” nos lleva inmediatamente a las primeras imágenes de Un perro andaluz, con esa navaja de afeitar cortando un ojo, convertida en uno de los iconos del surrealismo. Pero no es la única vez en que el director aragonés demostró su afición a provocar recurriendo a las armas blancas. Volvió a hacerlo en Viridiana, una de sus películas más perseguidas, prohibida en España durante la dictadura y sin estrenar en nuestras salas comerciales hasta 1977, dieciseis años después de su rodaje.

La navaja-crucifijo era conocida también como "navaja de monja".

Navaja-crucifijo que se conserva en el Museo de la Cuchillería de Albacete.

La navaja que aparece en Viridiana es un modelo muy común que se fabricaba en Albacete y tenía la particularidad de que el mango era un crucifijo. Era de pequeño tamaño y durante la primera mitad del siglo pasado su uso fue muy habitual entre los clérigos de esta región manchega, hasta el punto de que se la conocía como “navaja de monja”.

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